Según la definición de la IASP, un Parque Científico es una organización gestionada por profesionales especializados, cuyo objetivo fundamental es incrementar la riqueza de su comunidad promoviendo la cultura de la innovación y la competitividad de las empresas e instituciones generadoras de saber instaladas en el parque o asociadas a él. A tal fin, un Parque Científico estimula y gestiona el flujo de conocimiento y tecnología entre universidades, instituciones de investigación, empresas y mercados; impulsa la creación y el crecimiento de empresas innovadoras mediante mecanismos de incubación y de generación centrífuga, y proporciona otros servicios de valor añadido así como espacio e instalaciones de gran calidad.
En base a esta definición, los objetivos de un Parque Científico son:
La capacidad de desarrollo de proyectos, planteamiento de alternativas, propuesta de soluciones innovadoras, capacidad formativa continuada de técnicos, acceso a instalaciones especializadas, disponibilidad de personal altamente cualificado, y toda una serie de servicios de alta calidad y valor añadido son indudables atractivos para las empresas que se plantean su instalación en un parque científico.
El proyecto de creación del Parque Científico de Alicante surge en el marco del fomento de la investigación y el desarrollo tecnológico, con los siguientes objetivos prefijados
La empresa alicantina -incluidos sectores tradicionales y pequeñas empresas- necesita de inyecciones de innovación. Las universidades deberían orientar su actividad investigadora hacia aquellas vertientes donde las empresas pueden obtener una mayor rentabilidad en sus inversiones. He aquí algunas líneas prioritarias para el Parque Científico de Alicante:
El mercado de trabajo de la provincia de Alicante ha presentado en las últimas décadas fuertes problemas y limitaciones. El fomento de la innovación competitiva, la investigación aplicada, la transferencia de tecnología, la formación continuada, son las únicas vías de una transformación estructural de alcance a largo plazo de una base económica excesivamente dependiente de sectores de demanda débil y tecnologías maduras.
El crecimiento económico alicantino está supeditado, en una gran medida, a la innovación y el cambio tecnológico. Es el requisito fundamental para el incremento de la productividad del trabajo, en una provincia donde tradicionalmente, debido a las características de los sectores predominantes, la productividad ha sido tradicionalmente baja. La economía alicantina necesita que, conforme la tecnología evoluciona y hace emerger nuevas formas de producción, y favorece la extensión y diversificación de las actividades productivas, ésta se haga estructuralmente receptiva a la capacidad competitiva internacional de las empresas y las regiones europeas y de todo el mundo. El moderno concepto de tecnología engloba muchas de las facetas en las que las empresas alicantinas son deficitarias: equipos, métodos, procedimientos, organización, rutinas, "saber hacer"... Aunque el conocimiento científico se articula con independencia de sus posibilidades de aplicación, la enorme dinamicidad de estos conocimientos -los conocimientos científicos relevantes se calcula que se duplican cada cinco años- confiere unas posibilidades reales de progreso tecnológico espectacular en el presente y, de forma más acentuada, en el futuro inmediato. Es importante que el empresario alicantino sea totalmente receptivo a que la tecnología puede estar incorporada en los medios de producción (máquinas, herramientas, utillajes...), aunque sin olvidar la importancia de su plasmación real en la propia experiencia empresarial, en las rutinas de trabajo, en los manuales de procedimiento, en los planos o dibujos industriales, en el diseño de los productos o hasta en los documentos de las patentes. La globalización de la economía hace necesario que la economía alicantina se adapte a los rápidos cambios y transformaciones que la tecnología experimenta a lo largo del tiempo -y cada vez en más corto plazo -. En estos procesos de desarrollo surgen descubrimientos y se crean soluciones nuevas a los problemas que se plantean a determinadas actividades productivas (calzado,: juguete, alimentación, industria hotelera, textil, ...) o se transfieren técnicas desde unas industrias a otras.
Las industrias tradicionales alicantinas han basado su competitividad durante las pasadas décadas en ventajas salariales y en el acceso a tecnologías maduras. La modernización tecnológica y la diferenciación de productos sólo se han introducido parcialmente entre sectores y empresas. La modernización de una parte de los sectores productivos se convierte en una asignatura pendiente. Cambios que no sólo deben poner énfasis en puntuales reformas de procesos o productos, sino en la adopción de una filosofía muy receptiva a la innovación en general. Los sectores tradicionales pueden beneficiarse de grandes líneas de innovación que se generan en los ámbitos de los sectores más innovadores o bien de tecnologías y diseños específicamente desarrollados para estas empresas. El Parque Científico de Alicante es una excelente apuesta para vincular progresivamente estos sectores por la senda de la innovación y la competitividad.
La economía alicantina mantiene una elevada diversificación sobre un mismo plano estructural: sectores intensivos en mano de obra, tecnologías maduras, de demanda débil... Sin embargo, no ha alcanzado un grado suficiente de terciarización en términos comparativos -especialmente en aquellos servicios especializados a las empresas que incrementan su competitividad- ni tampoco una participación relevante en sectores de demanda fuerte, alta tecnología... La provincia de Alicante no debe renunciar a incrementar una progresiva presencia de servicios y sectores no tradicionales, no debe renunciar a introducir sectores con futuro.
La competitividad exterior es el indicador por excelencia de la salud de nuestros sectores productivos y las empresas. La accesibilidad a todo tipo de información a través de las Nuevas Tecnologías y la supresión de barreras al libre comercio en todo el mundo crean un marco único de referencia. En este marco, nuestras empresas deben asimilar una capacidad innovadora tan eficaz como la que impone este mercado global. El capital humano se convierte en pieza y vehículo clave para la introducción de innovaciones y, por tanto, para preservar la competitividad de un tejido económico. Las universidades proporcionan un potencial muy relevante en contextos donde las insuficiencias de personal investigador -pequeñas empresas, sectores tradicionales son manifiestas. La concepción del Parque Científico de Alicante permite aportar un potencial muy importante de capital humano en beneficio del desarrollo tecnológico y la innovación y, por tanto, de la competitividad de nuestras empresas a través de productos cuya comercialización exterior es el mejor indicador de su solidez futura.
Los espacios territoriales son cada vez más competitivos.
Todas las regiones ofrecen más alicientes en forma de infraestructuras,
modernos equipamientos, servicios especializados, marcos jurídicos reguladores
racionales, incentivos, espacios de calidad ambiental, atractivas áreas
residenciales... Europa presenta, además, un desplazamiento gravitacional
hacia el centro, consecuencia de la apertura de los países del Este.
Nuestro país y, especialmente las regiones del sur, deben incrementar
sustancialmente su "competitividad regional" si desean que sus industrias y
servicios resistan la competencia internacional. La creación de espacios
incentivadores de la innovación y la transferencia de tecnología
parece, desde esta perspectiva, una opción obligada en el compromiso
de defender nuestro sistema productivo.